El 7 de octubre de 2013, Marcelo Justo, autor de La Lucha Por La Tierra: Multinacional vs. Pueblos Indígenas, habló sobre un problema que necesitaba una solución: el robo y uso de la tierra indígena. Según la revista Proyecto Munden de Derechos y Recursos, organización que investiga la distribución de recursos, analizó 153 millones de hectáreas situadas en 12 países y afirmó que 31% de la propiedad era indígena. Los 153 millones de hectáreas se sitúan en nueve países de América Latina y Asia: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Camboya, Indonesia, Malasia y Filipinas. Lo más interesante es que la investigación descubrió una pequeña parte de la infracción porque no incluyó unos 300 millones de hectáreas de los nativos. Entonces, es probable, que los problemas que el autor descubrió sean al menos tres veces más grandes. También durante todo el artículo, Marcelo Justo habla sobre las reacciones de presidentes, departamentos de gobiernos e indígenas a los efectos de negocios extranjeros en sus tierras.
No me sorprende que las empresas estén enojadas sobre sus ingresos perdidos porque los gobiernos hicieron leyes para parar los muertos y el robo a los indígenas. Desafortunadamente, la historia ente los indígenas y las compañías extranjeras no ha sido buena. Por consiguiente, la lucha por la tierra viene de hace mucho tiempo y es muy compleja. La lucha no es solamente entre los indígenas y las compañías, pero es también se involucran los intereses políticos y económicos de sus gobiernos. En un experimento que el artículo explicó, 20 millones de dólares de los negocios se perdían cada semana de un negocio debido a una suspensión de la minería; también para las empresas que trabajan en los mismos lugares que los indígenas y se prohíbe el trabajo, los recursos para construir, comprar y mantener las minerías se desperdiciaban. Muchas veces, las compañías contrataban a trabajadores locales. En ese caso, la industria minera ofrece a la comunidad local una nueva fuente de dinero para comprar ahorrar su riqueza y comida, educación y cosas lujosas. El consumo privado y los impuestos de los negocios aumentarán el producto interno bruto y el gobierno tendrá una economía más fuerte. El resultado es indudable porque las exportaciones de minerales representan una parte muy grande, al menos un 20% o incluso 66%. Todos no pueden disfrutar de la explotación de los recursos naturales porque los indígenas, ciudadanos y medioambiente la pagan. Ya los indígenas están marginados en la sociedad. Por lo general, ellos no hablaban español, vivieron en las afueras y no estuvieron conscientes de las políticas del estado. Luego ellos son las víctimas perfectas para la explotación de sus vidas, agua, tierra y otros recursos. Los ingresos crecientes de las empresas minerales y los problemas médicos y económicos en los lugares indígenas muestran la desigualdad moderna.
Me entristece que la humanidad prefiera recursos baratos antes que las vidas indígenas. Literalmente, los indígenas están muriendo debido al trabajo de negocios extranjeros. El problema simplemente es de igualdad. En el proceso, los gobiernos y empresas roban la voz de los nativos para hacer más dinero y los gobiernos no hacen su trabajo.
Pienso que los gobiernos solamente tienen una opción: la inclusión de los indígenas en sus sociedades. Sí los gobiernos continúan ignorando los derechos nativos, el evento será un pleito como Chevron en Ecuador. El gobierno ecuatoriano experimentó publicidad negativa de la comunidad internacional. El segundo resultado es que el artículo dijo que sería fundamental que los gobiernos sirvan a sus ciudadanos primero, implementaran sus leyes y los protegieran. Para hacer eso, tengo tres recomendaciones para mejorar la situación de la tierra . Mi primer punto es el mismo del autor, los gobiernos ya tienen leyes; entonces es fundamental que apliquen activamente sus leyes para proteger de la explotación de los derechos nativos. También el gobierno puede mejorar su sistema judicial para limitar la influencia de los negocios extranjeros. Puede que el gobierno considere cuotas que limiten el número de negocios y precios más altos para desalentar negocios nuevos. La probabilidad de daños debida a una contaminación o el robo de tierra nativa es grande. Sí los gobiernos no tienen leyes para dar una voz a los indígenas, necesitarán crear caminos para darlas. Es la mejor y última opción porque los indígenas saben más sobre sus necesidades importantes. Con representación de los nativos, ellos lucharán a leyes que ayuden. Entonces, el gobierno no necesita hacer y pagar más para ayudan a los nativos. Hoy día todavía hay formas de colonialismo especialmente donde los vulnerables viven. Como el artículo muestra, una de cada tres hectáreas que los negocios ocupan son indígenas. Porque los nativos tienen menos recursos para defender sus vidas, es fundamental que los gobiernos implementen leyes que limiten la influencia de negocios y aumenten la voz nativa.
Preguntas:
¿Son los vulnerables como, los indígenas, importantes para ti?
¿Qué s la responsabilidad de los gobiernos de sus poblaciones nativas?
¿Es tu tierra(propiedad) fundamental para tu vida?

